Estimado lector:
¿Cómo aprendí a colocar los puntos y las comas en su sitio? Sólo tengo una respuesta para eso: ¡Práctica! Pero...¿De dónde? sugieren los dedos que me señalan... Y ahí viene lo simple y grande: LEO.
Cuando aprendes a juntar las letras realmente no estás leyendo. A penas comienzas a dar tumbos en la lectura, pero cuando manejas la lectura como tu automóvil o como la olla (sin que hierva más de la cuenta) le tomas el sabor a las palabras, las degustas y provocas lo mismo en los demás.
La única ciencia para saber escribir es empezar de pequeño o avivarse de grande y tomar un buen libro, sean poemas, cuentos, noticias, novelas... ¡La variedad no tiene límites! Con un buen sofá y una exquisita taza de café (personalmente prefiero los moka).
De pronto, y por inercia, coloco todos los puntos, comas y signos aledaños que corresponden al caso. De pronto advierto que no es casualidad...
A veces, creo que mis profesoras de Lenguaje aportaron aquí, pero quienes de verdad me enseñaron a escribir y el propio valor escritural fueron los tan poco afamados libros.
¡Un brindis por ellos!